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Trump gana la Presidencia

  • 9 nov 2016
  • 4 Min. de lectura

El republicano Donald Trump se impuso en las elecciones presidenciales de Estados Unidos y se convertirá en el 45º presidente del país, un desenlace sorpresivo para una de la campañas más hostiles y divisivas que se recuerden y la coronación de una revuelta populista y nacionalista contra Washington.

Su rival, la demócrata Hillary Clinton, lo llamó en la madrugada para conceder la derrota.

Trump ganó en Florida, Ohio, Pensilvania y Wisconsin, los "estados pendulares" más importantes y los que le brindaron la ventaja casi decisiva para los 270 votos que necesitaba.

El mapa electoral de la elección presidencial dejó las divisiones de Estados Unidos a la vista: Clinton aparecía mejor posicionada en las costas cosmopolitas, donde late la "nueva economía", mientras que Trump se impuso en los estados del centro rural el sur del país y en Rust Belt, la región que más ha sufrido el éxodo de fábricas que provocó la globalización y la pérdida de empleos por los avances tecnológicos.

Ni sus insultos ni las acusaciones de acoso sexual en su contra ni sus polémicas declaraciones -públicas o privadas- o las críticas por el mensaje xenófobo, racista y nacionalista de su campaña, o el rechazo del propio Partido Republicano, la prensa y el establishment político y económico del país frenaron el fenómeno Trump.

Su triunfo fue un acto solitario. Trump lideró una campaña errática, mucho más pequeña que la de Clinton, sin el respaldo de su partido, y tampoco contó con el respaldo de grandes donantes. Todo el peso de su cruzada por el poder recayó sobre sus hombros y su familia.

El sorpresivo batacazo de Trump, un cataclismo inédito en los 240 años de vida de la democracia de Estados Unidos, sacudió a los mercados financieros, dejó incrédulo a medio país y al establishment político, económico y cultural del país, y puso en riesgo la supervivencia del legado de Barack Obama.

Los republicanos tendrán un amplio poder durante los próximos años, ya que además retuvieron el control de ambas cámaras del Congreso.

El voto popular arrojó una elección reñida y cerrada, como anticiparon algunos sondeos. Trump obtenía el 47,8% de los sufragios, o poco más de 58 millones de votos, contra un 47,4% para Clinton. En el Colegio Electoral, el órgano que elige al presidente, Trump obtenía 279 votos, nueve más de la mayoría de 270 necesarios para capturar la Casa Blanca .

Con esos resultados, Trump, el magnate inmobiliario devenido en el outsider que pateó el tablero político de Estados Unidos y lideró un movimiento contra el establishment de Washington, incluido el propio Partido Republicano, dominó la elección, y tras una campaña divisiva, hostil y desgastante, terminó por darle forma a un histórico y contundente triunfo que sumió en la tristeza a los seguidores de Clinton, quienes daban casi por descontado un triunfo.

"Estoy decepcionado. Hoy ganó el racismo, la xenofobia y el sexismo", lamentó Dante Morelli, uno de los seguidores de Clinton que se acercó al búnker demócrata, que en tan sólo unas horas pasó de la alegría a la desazón. Una fiesta devenida en calvario.

La victoria de un enemigo de México dispara la incertidumbre

Ahora que el autor de esas amenazas ganó las elecciones presidenciales en Estados Unidos, México amanece con dudas mayúsculas.

¿Cuánto de las ideas, propuestas y advertencias de Donald Trump serán llevadas a la práctica? ¿Cuál será su impacto real en el país? ¿Qué hará el gobierno mexicano para construir un diálogo con un vecino hostil?

La única certeza por estas horas es que el futuro es incierto.

México, uno de sus principales blancos durante su campaña, siempre temió un desenlace como este pero quizá nunca lo esperó realmente.

La preocupación de la gente, si esto se pudiera medir, daba la impresión de que no pasaba por quién iba a ocupar la Casa Blanca, sino por asuntos internos del país, con la economía y la inseguridad a la cabeza.

Lo de Trump caía mal, claro, pero se veía como algo lejano, un mal sueño.

Pero ahora un eventual daño está más cerca.

Y, para empezar, el impacto se siente en los bolsillos de los mexicanos: el peso se depreció en las últimas horas más de un 13% para alcanzar un mínimo histórico de 20,74 unidades por dólar.

El manejo de un vecino hostil

El gobierno fue criticado desde algunos sectores por reaccionar tardíamente ante los insultos de Trump.

El republicano, por ejemplo, pasó meses hablando casi sin cuestionamientos oficiales de este lado de la frontera.

Salvar remesas y comercio

Una de las formas con las que Trump ha generado nerviosismo en México es con la amenaza de bloquear el envío de remesas hasta que el gobierno pague por el muro que el republicano quiere construir en la frontera.

México recibe anualmente más de US$65.000 millones en remesas enviadas por inmigrantes en EE.UU., más dinero de lo que ingresa por sus exportaciones petroleras.

Además, Trump define el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés) entre EE.UU., Canadá y México como “el peor” jamás firmado y ha hablado de imponer un arancel del 35% para importaciones desde el vecino del sur.

México recibe anualmente más de US$65.000 millones en remesas enviadas por inmigrantes en EE.UU., más dinero de lo que ingresa por sus exportaciones petroleras.

Además, Trump define el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés) entre EE.UU., Canadá y México como “el peor” jamás firmado y ha hablado de imponer un arancel del 35% para importaciones desde el vecino del sur.

Fuente:

www.lavanguardia.com

www.bbc.com


 
 
 

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